Todos se acercaron a la pobre anciana:
- ¿Qué pasa?- preguntaron - ¿qué estás buscando?
- Perdí mi aguja- dijo ella. Y todos le ayudaron a buscarla.
Pero alguien dijo:
- Rabiya, la calle es larga, pronto no habrá luz. Una aguja es algo muy pequeño. ¿Por qué no nos dices exactamente dónde se te cayó?
-Dentro de mi casa- respondió ella.
- Porque en mi casa no hay luz.
- Pero aún habiendo luz, ¿cómo podemos encontrar la aguja si no es aquí en donde la has perdido? Lo correcto sería llevar una lámpara a tu casa y buscarla allí.
Y Rabiya se rió:
Se quedaron sin palabras y Rabiya desapareció dentro de su casa.
"Aplícate el cuento". Mercè Conangla.
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